Magíster en Educación
Inicio 27/03/2026
Escuela de Educación
Facultad de Ciencias Sociales
En este artículo
Las vacaciones de verano representan para las niñas y niños un período esperado de descanso, exploración y libertad. A la vez, esta interrupción de las actividades escolares plantea desafíos desde el punto de vista educativo: sin un cierto marco de rutina, pueden debilitarse aprendizajes fundamentales adquiridos durante el año lectivo. La literatura educativa y la psicopedagogía enfatizan que mantener rutinas flexibles, pero constantes, durante las vacaciones contribuye al bienestar emocional y cognitivo de los niños, ayudándolos a sostener hábitos que favorezcan su desarrollo integral.
La lectura es una de las prácticas más eficaces para mantener activa la mente durante este tiempo libre, sin que ello signifique convertir las vacaciones en una extensión del trabajo escolar. Se trata, por el contrario, de integrar la lectura como una actividad placentera, motivadora y accesible, que permita a las niñas y niños seguir explorando el mundo de las palabras, las historias y las ideas mientras se divierten.

Diversas investigaciones y recomendaciones pedagógicas señalan beneficios claros de la lectura continua durante el receso estival:
Para que la lectura no se sienta como una obligación, es crucial generar rutinas que sean breves, flexibles y vinculadas a los intereses del niño o niña. Algunas estrategias prácticas incluyen:
Una de las preocupaciones frecuentes en padres, madres y docentes es que el regreso a clases se viva con ansiedad o apatía después de un período largo sin estructura escolar. Fomentar la lectura en verano no solo ayuda a mantener habilidades lectoras, sino que también facilita la transición al entorno escolar, generando confianza, continuidad y motivación. Cuando los estudiantes regresan con el hábito de leer, se sienten más competentes y preparados para enfrentar nuevos desafíos académicos.
En definitiva, la lectura durante las vacaciones de verano debe comprenderse como una experiencia de disfrute y no como una exigencia académica. Más que imponer tiempos o metas diarias, el foco debiera estar en ofrecer oportunidades de lectura breves, significativas y acordes a los intereses de cada niño, favoreciendo así su desarrollo cognitivo y emocional.
Opciones como los cómics y las historietas resultan especialmente valiosas, ya que combinan textos cortos con apoyo visual, fortaleciendo la comprensión lectora al exigir que el niño siga el hilo narrativo, interprete signos de puntuación y comprenda matices del lenguaje de manera natural. Del mismo modo, los textos informativos breves sobre animales, insectos o el universo permiten acceder al conocimiento de forma clara y motivadora, sin sobrecargar al lector.
Cuando la lectura es entretenida, constante y libremente elegida, se transforma en una experiencia positiva, que no genera rechazo ni presión. Integrar prácticas lectoras flexibles durante el verano no solo potencia habilidades de lectura, sino que también promueve autonomía, imaginación y vínculos afectivos, especialmente cuando se comparte en familia. Leer, así, se convierte en un espacio de encuentro y disfrute, más que en una tarea que cumplir.
Este enfoque, respaldado por la perspectiva psicopedagógica que orienta programas avanzados de formación docente, como el Magíster en Psicopedagogía, reconoce que la lectura no solo sostiene competencias académicas, sino que favorece procesos de aprendizaje significativos a lo largo de toda la vida.
Si te interesa comprender cómo se desarrollan los procesos de aprendizaje, cómo se forman los hábitos lectores desde la infancia y cómo acompañar el desarrollo cognitivo y emocional en distintos contextos educativos, el Magíster en Psicopedagogía Uandes puede ser una alternativa para profundizar tu formación y ampliar tu impacto profesional.
Escrito por Antonietta Ramaciotti Ferré
Directora del Magíster en Psicopedagogía
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