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Postgrados y Educación Continua

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Viernes 23 de Enero de 2026
Ciencias Sociales Educación UANDES

Vacaciones de verano y lectura: rutinas significativas para un desarrollo integral 

En este artículo

Las vacaciones de verano representan para las niñas y niños un período esperado de descanso, exploración y libertad. A la vez, esta interrupción de las actividades escolares plantea desafíos desde el punto de vista educativo: sin un cierto marco de rutina, pueden debilitarse aprendizajes fundamentales adquiridos durante el año lectivo. La literatura educativa y la psicopedagogía enfatizan que mantener rutinas flexibles, pero constantes, durante las vacaciones contribuye al bienestar emocional y cognitivo de los niños, ayudándolos a sostener hábitos que favorezcan su desarrollo integral.  

La lectura es una de las prácticas más eficaces para mantener activa la mente durante este tiempo libre, sin que ello signifique convertir las vacaciones en una extensión del trabajo escolar. Se trata, por el contrario, de integrar la lectura como una actividad placentera, motivadora y accesible, que permita a las niñas y niños seguir explorando el mundo de las palabras, las historias y las ideas mientras se divierten.  

¿Por qué leer en vacaciones? Beneficios cognitivos, emocionales y sociales 

Diversas investigaciones y recomendaciones pedagógicas señalan beneficios claros de la lectura continua durante el receso estival: 

  1. Prevención de la pérdida de aprendizajes (“summer slide”): Cuando la lectura se suspende, especialmente en los más pequeños, se puede experimentar una regresión en habilidades lectoras y lingüísticas adquiridas durante el año escolar. Mantener breves momentos de lectura cotidiana contribuye a preservar la fluidez, la comprensión y el vocabulario.  
  1. Desarrollo del lenguaje y la comprensión: La lectura expone a los niños a nuevas palabras, estructuras sintácticas y formas de expresarse, lo que favorece su comunicación oral y escrita. Esto se evidencia tanto en textos tradicionales como en formatos más lúdicos y visuales.  
  1. Imaginación, empatía y exploración del mundo: A través de historias y personajes, los niños ejercitan su imaginación y su capacidad de “ver desde otras perspectivas”, lo que fortalece la inteligencia emocional y el pensamiento crítico. 
  1. Convivencia y vínculo familiar: Leer en familia,en voz alta, compartiendo libros o comentando una historia, es una oportunidad de fortalecer relaciones y fortalecer la motivación por la lectura, haciéndola una experiencia compartida y digna de disfrutar.  

Rutinas breves y motivadoras: cómo integrar la lectura en verano 

Para que la lectura no se sienta como una obligación, es crucial generar rutinas que sean breves, flexibles y vinculadas a los intereses del niño o niña. Algunas estrategias prácticas incluyen: 

  • Momentos diarios cortos: por la mañana después del desayuno, al atardecer o antes de dormir. Las investigaciones coinciden en que breves sesiones frecuentes mantienen hábitos sin saturar ni aburrir, tal como se explicó anteriormente, no enfatizar la cantidad de minutos si no la frecuencia. 
  • Elección libre de material: permitir que el niño elija qué leer —ya sean cómics, libros ilustrados, revistas, libros de curiosidades o incluso audiolibros— potencia su autonomía y su interés.  
  • Diversidad de géneros y formatos: la lectura puede ir más allá del libro tradicional: cómics, novelas gráficas, cuentos cortos, libros de datos curiosos, fragmentos ilustrados o juegos de lectura ayudan a mantener el entusiasmo lector.  
  • Vinculación con actividades cotidianas: leer instrucciones de juegos, menús, mapas en excursiones o señales en paseos también incorpora la lectura al mundo real, reforzando su utilidad y sentido.  
  • Clubes de lectura caseros o familiares: proponer pequeños desafíos (por ejemplo, comentar una historia favorita o compartir una lectura de la semana en familia) hace que la lectura se perciba como un espacio de encuentro y conversación. 

Preparar la vuelta a clases: una transición menos compleja 

Una de las preocupaciones frecuentes en padres, madres y docentes es que el regreso a clases se viva con ansiedad o apatía después de un período largo sin estructura escolar. Fomentar la lectura en verano no solo ayuda a mantener habilidades lectoras, sino que también facilita la transición al entorno escolar, generando confianza, continuidad y motivación. Cuando los estudiantes regresan con el hábito de leer, se sienten más competentes y preparados para enfrentar nuevos desafíos académicos.  

Lectura en verano: formar hábitos lectores que acompañan el desarrollo infantil 

En definitiva, la lectura durante las vacaciones de verano debe comprenderse como una experiencia de disfrute y no como una exigencia académica. Más que imponer tiempos o metas diarias, el foco debiera estar en ofrecer oportunidades de lectura breves, significativas y acordes a los intereses de cada niño, favoreciendo así su desarrollo cognitivo y emocional. 

Opciones como los cómics y las historietas resultan especialmente valiosas, ya que combinan textos cortos con apoyo visual, fortaleciendo la comprensión lectora al exigir que el niño siga el hilo narrativo, interprete signos de puntuación y comprenda matices del lenguaje de manera natural. Del mismo modo, los textos informativos breves sobre animales, insectos o el universo permiten acceder al conocimiento de forma clara y motivadora, sin sobrecargar al lector. 

Cuando la lectura es entretenida, constante y libremente elegida, se transforma en una experiencia positiva, que no genera rechazo ni presión. Integrar prácticas lectoras flexibles durante el verano no solo potencia habilidades de lectura, sino que también promueve autonomía, imaginación y vínculos afectivos, especialmente cuando se comparte en familia. Leer, así, se convierte en un espacio de encuentro y disfrute, más que en una tarea que cumplir. 

Este enfoque, respaldado por la perspectiva psicopedagógica que orienta programas avanzados de formación docente, como el Magíster en Psicopedagogía, reconoce que la lectura no solo sostiene competencias académicas, sino que favorece procesos de aprendizaje significativos a lo largo de toda la vida.  

Si te interesa comprender cómo se desarrollan los procesos de aprendizaje, cómo se forman los hábitos lectores desde la infancia y cómo acompañar el desarrollo cognitivo y emocional en distintos contextos educativos, el Magíster en Psicopedagogía Uandes puede ser una alternativa para profundizar tu formación y ampliar tu impacto profesional. 

Escrito por Antonietta Ramaciotti Ferré

Directora del Magíster en Psicopedagogía

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