Magíster en Educación
Inicio 09/04/2027
Escuela de Educación
Facultad de Ciencias Sociales
En este artículo
Se ha discutido mucho sobre los malos resultados de PISA 2025. La OCDE registra el promedio más bajo desde que existe la prueba y Chile sigue el mismo camino. Lectura es el área que más desciende. Entre 2022 y 2025, el promedio de la OCDE cae 14 puntos y Chile baja 12, algo más de medio año de escolaridad.
Buena parte de lo que se ha dicho al respecto asocia esta caída a la digitalización, al tiempo frente a pantallas y a que los jóvenes leen menos por gusto. Pero me gustaría invitarlos a mirar e intentar aprender de aquellos pocos países que no cayeron.
Inglaterra es uno de los únicos sistemas de alto desempeño que mantiene su nivel en lectura. De los 35 países de la OCDE con datos, solo cuatro no muestran una caída significativa en la última decada, y el Reino Unido es el de mejor puntaje entre ellos. En Inglaterra, el puntaje fue de 500 en 2015 y de 497 en 2025. Hoy está 34 puntos sobre el promedio de la OCDE, cuando en 2015 la distancia era de 10.

En mi opinión, lo más interesante del caso inglés es que no cayeron los alumnos que leen peor. Si miramos el puntaje de los estudiantes con más dificultades (percentil 10), el promedio de la OCDE cayó 28 puntos y 18 en Chile, en cambio Inglaterra práticamente no cae.
No es posible saber con certeza a qué se deben estos resultados, pero una pista que valdría la pena observar es cuán temprano se evalúa y con qué foco. Desde 2012 todos los niños de cinco y seis años (equivalentes a Kinder en Chile) rinden una prueba breve de decodificación. Quienes no alcanzan el estándar reciben apoyo y lo vuelven a rendir al año siguiente. En 2025, el 80% la aprobó en el primer intento y el 89% ya la había aprobado al terminar el segundo año. La prueba no sirve para ordenar colegios, sino para identificar a tiempo a los niños que no decodifican y para que la escuela les dé más apoyo.
Un segundo dato interesante es lo que leen los alumnos de secundaria. Desde 2015, el programa de literatura del GCSE, el examen que los estudiantes ingleses rinden a los 16 años, exige estudiar obras completas, entre ellas obras de Shakespeare y novelas del siglo XIX. La OCDE informa que la proporción de “lectores apresurados”, estudiantes que recorren los textos rápido y responden sin acertar, casi se duplicó entre 2018 y 2025. La OCDE también asocia la comprensión de textos complejos con el hábito de la lectura sostenida. Inglaterra exige a sus estudiantes de 15 y 16 años justamente eso, leer textos largos y difíciles. No hay evidencia causal que conecte ambas cosas, pero vale la pena preguntarse si pudiese haber alguna relación.
Estas son solo algunas hipótesis sobre lo que puede estar detrás de la estabilidad de Inglaterra, pero sirven para mirar nuestro sistema. ¿Sabemos a tiempo quién no está aprendiendo a leer y llegamos con apoyo a quienes se están quedando atrás? ¿Miramos solo el promedio o seguimos también a los que leen peor? ¿Qué textos, y de qué extensión y dificultad, están leyendo nuestros estudiantes de enseñanza media?
Fuentes
Escrito por Carolina Gazmuri
Directora Magíster en Educación, Universidad de los Andes. Doctorado, Educación, Durham University. Magíster, Políticas Educativas, Columbia University.