Magíster en Ingeniería Estructural y Sísmica
Inicio 07/04/2026
Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas
En este artículo
América Latina se encuentra entre las regiones con mayor actividad sísmica a nivel mundial. En las últimas décadas, distintos terremotos han generado impactos económicos significativos sobre el entorno construido, incluyendo viviendas, infraestructura crítica, instalaciones industriales y edificios públicos.
Analizar estos impactos desde una perspectiva comparada permite dimensionar la magnitud del riesgo sísmico y resaltar el rol de la ingeniería estructural en la reducción de daños.

En este contexto, el estudio de los costos directos asociados a terremotos se transforma en una herramienta clave para evaluar el desempeño del diseño estructural y orientar estrategias de mitigación y reconstrucción.
Los daños directos corresponden a la destrucción física inmediata del entorno construido, incluyendo viviendas, edificios públicos, infraestructura vial, equipos e instalaciones industriales y redes de servicios básicos. Este tipo de daño se cuantifica a partir de los costos de reparación o reconstrucción y es el principal indicador utilizado para evaluar el desempeño estructural frente a eventos sísmicos.
Los daños indirectos, en cambio, se relacionan con efectos posteriores al evento, como interrupciones productivas o pérdidas económicas asociadas. Dado que muchas evaluaciones post-desastre reportan ambos conceptos de manera conjunta, los costos de reconstrucción suelen emplearse como una aproximación práctica al daño físico directo cuando no existe un desglose detallado.
Los costos directos de los terremotos en América Latina presentan una alta variabilidad, influida no solo por la magnitud del sismo, sino también por la calidad constructiva, la normativa sísmica vigente y el nivel de exposición.
Uno de los casos más significativos es el terremoto del Maule en Chile (2010), de magnitud Mw 8,8, cuyos daños directos se estiman en aproximadamente USD 30 mil millones, equivalentes a cerca del 17% del PIB del país. El impacto fue extenso sobre viviendas, hospitales, escuelas, distintas industrias, puentes, puertos e infraestructura costera.
En México, el terremoto del 19 de septiembre de 2017 (Mw 7,1) generó costos directos estimados entre USD 4 y 8 mil millones, concentrados principalmente en edificaciones residenciales y edificios públicos de la Ciudad de México y regiones aledañas.
El terremoto de Manabí–Esmeraldas en Ecuador (2016), de magnitud Mw 7,8, presentó costos de reconstrucción cercanos a USD 3,3 mil millones, cifra utilizada habitualmente como aproximación al daño físico directo en viviendas, infraestructura y servicios básicos.
Otros eventos relevantes refuerzan la magnitud del impacto económico: los terremotos de El Salvador en 2001 generaron daños directos estimados en USD 1,7 mil millones; el sismo de Pisco en Perú (2007) se asocia a USD 1,2 mil millones; el terremoto del Eje Cafetero en Colombia (1999) produjo daños cercanos a USD 1,0 mil millones; y el sismo de Guatemala de 1976 registró pérdidas físicas estimadas en torno a USD 750 millones.
Estas cifras confirman que el impacto económico de los terremotos no depende exclusivamente de su magnitud, sino del desempeño estructural del entorno construido y de la capacidad técnica para evaluar, diseñar y mitigar el riesgo sísmico.
En este contexto, la formación especializada y progresiva resulta clave. El Magíster en Ingeniería Estructural y Sísmica de la Universidad de los Andes entrega una formación avanzada en diseño estructural y sísmico, integrando fundamentos teóricos y conceptuales con herramientas de modelamiento computacional, evaluación del desempeño sísmico y tecnologías de mitigación de vibraciones y monitoreo estructural, aplicadas a proyectos reales de infraestructura.
Como parte de esta trayectoria formativa, la Universidad de los Andes ofrece el Diplomado en Diseño Estructural de Proyectos Industriales, el Diplomado en Dinámica Estructural y Diseño Sísmico y el Diplomado en Análisis Sísmico Basado en Desempeño, los tres conducentes al Magíster, facilitando una articulación gradual entre la práctica profesional y los estudios de postgrado en ingeniería estructural y sísmica.
Analizar los costos directos de los terremotos permite evaluar el desempeño del entorno construido y apoyar la toma de decisiones en diseño estructural, planificación y gestión del riesgo. En una región altamente expuesta a eventos sísmicos, estas cifras evidencian la necesidad de avanzar hacia infraestructuras más seguras y resilientes.
En este escenario, la especialización en ingeniería estructural y sísmica resulta clave. La creciente complejidad del diseño, el uso de herramientas avanzadas de análisis y la incorporación de tecnologías de mitigación requieren profesionales con formación técnica sólida y actualizada, capaces de aplicar el aprendizaje de eventos pasados en soluciones estructurales más eficientes para el futuro.
02 de Febrero de 2026
29 de Enero de 2026
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